2024. Una soleada mañana de invierno baña Las Palmas de Gran Canaria. La escena ocurre en una cafetería del casco histórico que lleva abierta, como todos los días desde hace décadas, desde las 7.30 de la mañana. La escritora británica Agatha Christie, con un traje de verano, está sentada en una mesa junto a la ventana. Tiene el portátil abierto y parece concentrada en su escritura. Disfruta de un té earl grey con un poco de leche y unas tostadas con mantequilla. El sonido de la campana de la puerta anuncia la entrada de un caballero bien vestido y distinguido: Benito Pérez Galdós.

Benito Pérez Galdós: (sonriendo) Buen día, señora. ¿Le importaría si me uno a usted para desayunar?
Agatha Christie: (levantando la vista de su portátil) ¡Don Benito! ¡Qué alegría encontrarle! Adelante, adelante. Siéntese.
BPG: Estoy encantado de verla de nuevo. ¿Qué le trae a Las Palmas esta vez?
AC: Necesitaba un par de meses de realajación y su hermosa ciudad siempre me inspira. Ha sido una época de mucho estrés por parte de mi editorial, la prensa y, ya sabe usted, la serie esa para televisión…
BPG: La entiendo doña Agatha. Unos americanos querían hacer que mis Episodios nacionales se vieran por la pantalla de un móvil. Me negué en rotundo. Ya lo harán cuando me muera. Déjeme que la felicite. Adaptar Miss Marple no ha debido de ser fácil. Me consta que usted ha tenido mucho que ver y que se ha puesto muy seria con la plataforma.

AC: Muchas gracias, don Benito. Usted siempre tan educado. ¿Cómo que tengo el gusto de verle en Canarias? Diría que es la primera vez que nos encontramos en un lugar que no es Madrid. Debería haberle enviado un WhatsApp para avisarle de mi estancia.
Camarera: (interrumpe con educación) ¿Qué le gustaría tomar, señor Galdós?
BPG: Un café solo, por favor. Y un cruasán.
(La camarera introduce el pedido en la tablet y se retira)
BPG: Está usted en lo cierto en cuanto a nuestros encuentros, doña Agatha, pero convendrá que siempre coincidimos en un café como este (sonríe). Como le quería contar, cogí el primer vuelo de la mañana porque esta tarde recibo aquí cerca un premio literario que lleva mi nombre. ¿No le parece curioso? Podrían haber esperado a que me muriera para ponerle mi nombre a un premio…
AC: Enhorabuena, mi muy estimado. Debe de ser emocionante.
BPG: Muchas gracias, pero creo que ambos debimos haber nacido mucho antes. El mundo avanza y no espera por nadie. La tecnología nos come y la forma en que las personas se comunican y acceden a la información me abruma. Me pregunto con regularidad si estos avances son para mejor o para peor. Siempre buscando la novedad y la novedad y la novedad…
AC: (cierra el portátil) Pero, a pesar de todo, sigue habiendo espacio para la creatividad y la imaginación, don Benito. Por eso sus libros y los míos son los más vendidos en Amazon y presiden todos los escaparates de las librerías.
BPG: Pero qué reto supone, amiga mía. Capturar la vida cotidiana y los personajes de esta época es un desafío constante. ¡¿Cómo voy a hacer novelas realistas si no me siento parte de este mundo?! Ahora mi editor me dice que me abra una cuenta de TikTok, que es ahí donde donde están las tendencias (mueve los dedos para entrecomillar «tendencias»).

AC: Yo uso las redes para promocionar mis libros y mantenerme en contacto con mis lectores, pero es mi hija Rosalind quien las gestiona. Creo que tienen un gran potencial para el bien, pero también para el mal. Es más, le avanzaré que exploraré este lado oscuro de las redes en mi próxima novela.
BPG: A mí no me importan las tendencias (vuelve a hacer el gesto de entrecomillado). Las redes sociales son el reflejo de la sociedad en la que vivo y quiero retratar. Son el lugar donde mis compatriotas expresan sus opiniones, sus creencias y sus emociones. ¡Y sin salir de casa! Pero, discúlpeme, doña Agatha, es un tema que me enfurece. ¿Qué me decía de su próxima novela? ¿Quizás Monsieur Poirot tendrá que resolver un crimen por Instagram?
AC: Eso sí que supondría un reto para mí. Siempre he admirado su habilidad para crear personajes tan vívidos.
BPG: La gente sigue siendo gente, con sus alegrías y sus penas.
AC: Creo que ambos compartimos el deseo de que nuestros personajes sean genuinos y trasciendan nuestro tiempo. ¿Usted cree que nos leerán dentro de cien años?
(La camarera vuelve y deja el café y cruasán de don Benito en la mesa)
BPG: Muchas gracias (dirigiéndose a la camarera). Dentro de cien no sé, ¡pero mejor que lo hagan ahora, que mi hipoteca no para de subir! (se lleva la mano a la frente).
AC: (ríe) Usted y su sentido del humor. Me recuerda tanto a nuestro amigo Charles.
BPG: Salude de mi parte al Sr. Dickens cuando vuelva a Londres, por favor. Por cierto, debo decir que he disfrutado mucho de su última novela, doña Agatha. Asesinato en el Orient Low Cost me mantuvo en vilo de principio a fin. Es un clásico instantáneo del misterio.
AC: Se lo agradezco. Sin dudar puedo decir lo mismo de su última entrega de los Episodios nacionales. De Barcelona a Waterloo en maletero es un gran título, pero una mejor obra. Seguro perdurará en el imaginario del pueblo.
BPG: Sea.
AC: (Levanta su taza de té en un brindis simbólico) Por nuestros personajes, don Benito, que continúen viviendo en las mentes y corazones de nuestros lectores por muchos años.
BPG: (Levanta su café) Por nuestros personajes, doña Agatha, y por la duradera amistad que nos une.
AC: (Mete el ordenador portátil en un bolso de tela) Si me disculpa, le tengo que dejar, don Benito. Usted recibe un premio, pero yo tengo una cita con las olas de la playa de Las Canteras. Ha sido un placer verle de nuevo.
BPG: ¡Claro! No me acordaba de su afición por el surf. A buen lugar ha venido para ello. El placer ha sido mío.
AC: A su desayuno le invito yo. Camarera, por favor, con tarjeta (se levanta y hace el gesto de firmar).
(Don Benito se queda sentado con su café con leche y cruasán a medio terminar. Saca su teléfono móvil para escribir un correo electrónico. Se sonroja. La destinataria es Emilia Pardo Bazán)
Agatha Christie y Benito Pérez Galdós son algunos de los protagonistas de Aislados, un libro que propone un viaje por 30 historias conectadas por la insularidad, la naturaleza, la alegría de vivir, los colores, la cultura, el arte y, sobre todo, las personas. Un caleidoscopio en el que conviven verdad y ficción con las islas Canarias como escenario excepcional.


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