La escritora inglesa, además de ser la autora más leída del mundo, era también una apasionada del surf. En 1927 llegó a Las Palmas de Gran Canaria para encontrar inspiración y para sanar las heridas de su intensa vida personal. Si se subió a una tabla en la zona de La Cícer, en la Playa de Las Canteras, es todo un misterio, como sus novelas.

Y dejó escrito: «en muchos sentidos disfruté mucho la vida allá afuera» porque «el clima era templado y soleado, había un excelente baño de surf (y yo soy un bañista entusiasta) y la vida marina del puerto me atrajo».
Agatha Christie es ampliamente conocida por sus ingeniosas historias de misterio y personajes icónicos como Hercule Poirot y Miss Marple. Sin embargo, pocos saben que, detrás de su fachada de escritora de novelas de crimen, disfrutaba de una afición que puede parecer inusual: el surf. Christie tuvo la oportunidad de viajar alrededor del mundo junto a su primer marido, Archibald Christie. Hombre de negocios y militar, su profesión les llevó a ambos a atracar en lugares tan exóticos como Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda o Hawái. Aunque la primera incursión de la escritora sobre las olas fue en Ciudad del Cabo, fue en Honolulu donde terminó de prendarse del surf y de toda la cultura que lo rodeaba. Allí fue testigo de la emocionante práctica que en ese momento comenzaba a ganar popularidad en Occidente.
Aunque algunos vecinos afirmaron que vieron a Agatha Christie surfear las olas del Atlántico en la playa de Las Canteras, lo cierto es que no hay registros ni fotos de la británica en aguas canarias, solo en tierra firme. En aquel momento, el paseo de la playa aún no estaba construido y solo existían unos muros que intentaban parar las olas cuando las mareas eran grandes y venían con fuerza. Convivían varias factorías junto con los primeros establecimientos hosteleros, muy rudimentarios todavía. Bajo el agua de la dársena, se desplegaban las grandes praderas de sebadales que están actualmente extinguidas.
Agatha Christie estuvo alojada en el Hotel Metropole, en el barrio de Ciudad Jardín, pero sus visitas a la playa y a la zona del Puerto fueron muy frecuentes. Las Palmas de Gran Canaria era una ciudad de imparable crecimiento al abrigo de la influencia inglesa que tanto ayudó a prosperar a la sociedad canaria. Christie, que por aquel entonces se encontraba en la treintena, se integró en la vida de la ciudad y su estancia de dos meses superó las expectativas que traía consigo sobre aquel nuevo destino. Incluso ambientó una de la historias de Miss Marple en Gran Canaria.

La pericia de Agatha Christie sobre la tabla sigue siendo en gran medida un misterio, pero no cabe ninguna duda sobre su capacidad para sorprender y cautivar a sus lectores. Si realmente fue una surfera experta, no deja de ser una pieza más en el complejo rompecabezas que fue la escritora, una de las autoras más queridas y enigmáticas del siglo XX y que llevó siempre en su recuerdo su vida en Las Palmas de Gran Canaria.
«El surf se ve perfectamente fácil. No lo es. No digo más».
Agatha Christie
Agatha Christie es una de las protagonistas de un capítulo de Aislados, un libro que propone un viaje por 30 historias conectadas por la insularidad, la naturaleza, la alegría de vivir, los colores, la cultura, el arte y, sobre todo, las personas. Un caleidoscopio en el que conviven verdad y ficción con las islas Canarias como escenario excepcional.


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